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¿La música es es capaz de revivir a los muertos?

“La música es medicina y obra milagros, la música cura las enfermedades…”

¿Y es capaz también de revivir a los muertos?


La cita que titula esta entrada forma parte de la obra Summa Musicae de Johannes de Muris, y se completa así: “La música es medicina y obra milagros, la música cura las enfermedades, principalmente aquellas generadas por la tristeza y la melancolía.” Nadie que haya pasado por una decepción amorosa, o por algún otro tipo de mal del alma, puede negar el poder sanador y catártico de la música, pero ¿hasta dónde es capaz de llegar su poder, cuando de amar y de vivir se trata?

Un ejemplo que puede responder a esta pregunta es el mito de Orfeo y Eurídice, una historia de amor trágica (como tantas otras de la mitología griega), en las que la música se convierte en el alivio, para más de uno, y que contrarresta el poder de la misma muerte. Orfeo era hijo de la ninfa Calíope y de Apolo, otras versiones dicen que de Eagro rey de Tracia, lo que es cierto es que era un joven bastante atractivo, pero su mayor talento era tocar la lira, con ella extraía melodías capaces de encantar a los árboles, y calmar a los animales más feroces, que se serenaban con solo de escuchar los sonidos que escapaban de sus cuerdas. Muchas fueron las aventuras en las que su talento fue la salvación de un destino cruel y fatal, excepto el de la mujer de la que se enamoró, Eurídice.

Eurídice era una ninfa, que conquistó el amor de Orfeo, pero el día de su boda fue acosada por Aristeo, y ella con intención de escapar fue alcanzada y mordida en el pie por una serpiente. La ninfa murió a consecuencia de esta picadura, y Orfeo resistiéndose a la idea de perderla descendió al mismo inframundo para rescatarla. Con su música convenció a Caronte de cruzarlo en su barca el río Estigia, y fueron también sus melodías las que apaciguaron a Cerbero, que lo dejó entrar a la morada de Hades. Una vez que estuvo frente al dios de inframundo, pidió permiso de llevar de vuelta a Eurídice a la tierra, a cambio de tocar la lira para ellos.

Cuando empezó a escucharse la música, todos los castigos y tormentos del inframundo se detuvieron por primera y única vez, la rueda de Ixión dejó de girar, y hasta Sísifo pudo soltar el peso de la roca que estaba condenado a cargar para siempre. La belleza de su música fue tanta que conmovió los corazones de Hades y Perséfone, y ellos decidieron conceder la petición de Orfeo, dejarían regresar a la tierra a Eurídice con la condición de que él iría delante de ella y no debería girarse para verla, hasta que hubieran salido a la luz del sol. Orfeo resistió todo el camino de regreso sin volver la mirada, sorteando peligros y dificultades en su camino de regreso, confiando en que su amada seguía detrás suyo. Una vez que los primeros rayos de luz tocaron su cuerpo, impaciente volvió la mirada atrás, Eurídice aún no había terminado de salir, por lo que su promesa acababa de romperse, y en ese momento la ninfa regresó para siempre a los infiernos.

En una variante de este mito, que escuché alguna vez de una maestra de la universidad, es Eurídice quién pide a Orfeo que la mire, ya que a lo largo de todo el camino él había mantenido su vista apartada, y ella creyendo que la había dejado de amar, le suplica que por favor la vea. El remordimiento de él fue tanto que decide romper su promesa y se gira para ceder a los deseos de Eurídice, perdiéndola para siempre.



Título: Orpheus and Eurydice

Autor: Michel Martin Drolling

Fecha: 1820

Técnica: Óleo sobre lienzo

Ubicación: Museé Magnin


Sin importar con cuál versión nos quedemos, el final es siempre el mismo, Orfeo no resiste la tentación y la ve antes de salir, para perderla en ese momento. La palabra “Orfeo” quiere decir “el que cura por la luz”, y este personaje llevaba en su nombre el mal y el alivio de su vida, ya que por medio de su música sanaba, fue capaz de conmover a los seres más crueles, salir del inframundo y revivir a la mujer que amó, pero fue la falta de la luz del sol lo que se la quita.

¿Quién puede culpar los impulsos de un corazón enamorado? ¿alguno de nosotros hubiera sido capaz de mantener la vista apartada de la persona que ama, ante la duda de saber si viene o no al lado nuestro? Cada uno de nosotros dará su respuesta, sobre todo aquellos que ya han tenido la oportunidad de sentir, como dijo un mago de una famosa película, el agudo aguijón del amor. Probablemente más de alguno hubiera actuado del mismo modo que hizo Orfeo, pagando las consecuencias de una mala decisión, impulsada por el sentimiento de estar enamorado.



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